El general José Manuel de Goyeneche, enviado especial de la Junta Suprema de Sevilla, llegó a Chuquisaca en 1808. Su misión era solicitar ayuda para apoyar el alzamiento de los españoles contra los ejércitos y autoridades napoleónicas. En camino había entrado en contacto con los partidarios de la coronación de la princesa Carlota Joaquina de Borbón, hermana del rey Fernando VII y esposa del regente y heredero de Portugal.
Este acto fue conocido e interpretado por la Audiencia como un acto de conspiración en contra de Fernando VII, con la intención de anexar los virreinatos del Río de la Plata y del Perú al reino de Portugal.
Esto además alarmó a la población que formó diferentes tendencias, algunas de ellas partidarias de instalar, como en España, Juntas Gubernativas en nombre de Fernando VII. Sin embargo algunas de ellas ya ponían como objetivo logar la independencia. El más activo partidario de esta corriente fue el abogado Jaime Zudáñez, quien fue tomado como sedicioso y arrestado por el gobernador Ramón García de León y Pizarro.
El 25 de mayo de 1809 un grupo armado, bregando por su libertad cañoneó la Audiencia y generó un movimiento que terminó con la delegación del mando en una Junta de Gobierno que se instaló en la Audiencia.
A principios de 1810, desde Buenos Aires, el virrey del Rio de la Plata, Baltasar Hidalgo de Cisneros, envió una expedición para reprimir la subversión en Chuquisaca, la que para entonces había generado un segundo foco de resistencia en La Paz.
Allí, el 16 de julio de 1809, Pedro Domingo Murillo logró desplazar al gobierno formando una Junta Tuitiva.
La expedición enviada desde Buenos Aires sofocó el alzamiento de la Paz ejecutando entre otros a Murillo y mas tarde reprimió violentamente la sublevación en Chuquisaca, enviando a sus cabecillas a prisión o destierro y recuperando el poder para España.
Murillo dejó antes de morir un presagio para los revolucionarios del continente que se hizo consigna:
“Compatriotas: yo muero,
pero la tea que dejo encendida,
nadie la podrá apagar”
pero la tea que dejo encendida,
nadie la podrá apagar”
Fue el comienzo de la lucha por la independencia de Hispanoamérica.
Proclama de la Junta Tuitiva en La Paz:
"Compatriotas:
Hasta aquí hemos tolerado una especie de destierro en el seno mismo de nuestra patria; hemos visto con indiferencia por más de tres siglos sometida nuestra primitiva libertad al despotismo y tiranía de un usurpador injusto que, degradándonos de la especie humana, nos ha mirado como a esclavos; hemos guardando un silencio bastante parecido a la estupidez que se nos atribuye por el inculto español, sufriendo con tranquilidad que el mérito de los americanos haya sido siempre un presagio de humillación y ruina.
Ya es tiempo, pues, de sacudir yugo tan funesto a nuestra felicidad, como favorable al orgullo nacional español. Ya es tiempo, en fin de levantar el estandarte de la libertad en estas desgraciadas colonias, adquiridas sin el menor título y conservadas con la mayor injusticia y tiranía.
Valerosos habitantes de La Paz y de todo el Imperio del Perú, revelad vuestros proyectos para la ejecución; aprovechaos de las circunstancias en que estamos; no miréis con desdén la felicidad de nuestro suelo, ni perdáis jamás de vista la unión que debe reinar en todos, para ser en adelante tan felices como desgraciados hasta el presente.
En la ciudad de Nuestra Señora de La Paz, a los 27 días del mes de julio de 1809."
Etiquetas: BOLIVIA 1810, Chuquisaca y La Paz, Las asonadas de 1810
Entrada más reciente Entrada antigua Inicio
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)




0 comentarios:
Publicar un comentario
Los comentarios que no se correspondan con los contenidos de este blog serán moderados. Gracias.